Una casualidad me ha hecho recuperar el blog y recordar. De todo lo que escribí. Que a veces me apetecía hablar de cine y a veces de sentimientos.
Ahora este blog está muy olvidado. Durante una época me fue muy bien. Me habitué a escribir, a reflexionar y a tener una habitación propia virtual -quien pudiera contarle esto a Virginia Woolf-.
Tengo la sensación que a veces la vida nos absorve y hace que nos olvidemos de nosotros mismos.
A veces una casualidad inesperada te alegra y renueva las emociones. Pero me asusta que no sirva para nada y las ilusiones se vayan del mismo modo que vinieron. Aunque tampoco es cuestión de interpretar los silencios de modo negativo.
Hoy tuve una puñalada trapera por la espalda en el trabajo. No me gustó. Pero todo lo compensó un café servido con una sonrisa.
Nada más para en mi regreso. Prometo reactivar mis pensamientos.

1 comentario:
Hola, bienvenida! :-)
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