
Rompiendo con el post anterior en que parecía que el tono vital era un poco decadente (quizá me contagié de lo que fue el último Festival de Venecia...), hoy os hablaré de una película que, aunque nos habla de unos personajes en la deriva vital del desamparo, me hace sentir bastante afortunada.
Rosario y Milagros. Esos son sus nombres. Y no son personajes nuevos, sinó que la primera vez que los conocimos fue en uno de los capítulos que componían la coral Ataque Verbal (Miguel Albaladejo, 2000). Ahora regresan interpretados por dos actrices diferentes y con su propio largometraje (recordar que Elvira Lindo daba vida a uno de los personajes). Y el resultado, en cuanto a creación de personajes por parte de Malena Alterio y Esperanza Pedreño es excelente, sobretodo en el caso de esta última... Les conocemos, identificamos y observamos como sienten una compasión mútua.
La vida es soledad, o puedes estar solo y arrimarte al primer personaje que se cruce en tu camino. No se inventa nada Elvira Lindo cuando nos habla de estos personajes de la calle, que se aventuran a vivir sin nada ni nadie a lo que aferrarse, al menos nada que hayan escogido por propia voluntad, y no les queda más remedio que conformarse con aquello que el destino les presenta. Y dentro de las posibilidades, sentirse feliz debe ser un logro.
Rosario se conforma desde la amargura, mientras que Milagros tiene una actitud más vital y despreocupada, desafiando incluso lo más convencional, aferrándose a lo que ella obtiene como un regalo del "Cristo fosforescente"...
Me ha gustado, aunque creo que el argumento entra con calzador y es solo un telón de fondo para que los personajes cobren vida. Vale la pena solo para disfrutar de la interpretación de Esperanza Pedreño, a la que deseo que sea una firme candidata a alguno de los próximos premios Goya...

2 comentarios:
Estoy empezando a recopilar amigos para ir ha ver la película. saludos
Te bona pinta. Anirem al cine per nadal?
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