domingo, 3 de agosto de 2008

Nevando Voy

Rudimentarios. Así son los medios con los que han contado las dos directoras de esta película para llevarla a cabo. El resultado: muy honesta y un posible reflejo de la vida cotidiana. Me recuerda (salvando las distancias) a la intención de Jaime Rosales en "La soledad", de mostrarnos la vida sin emboltorio, un espejo para el espectador.
Últimamente he visto varias pelis de estas en las que personajes aparentemente distantes se encuentran en un escenario e interactúan de forma casual pero intensa. Me gusta cuando esto también ocurre en la vida real. Y a veces pasa. Por eso, ese final esperanzador de la película me gusta, porque no te conduce hacia el pensamiento negativo, sinó a la certeza de creer que los momentos de felicidad y el sabor de la amistad los puedes encontrar en un rincón inesperado.
La peli en sí está genial, pero de lo mejorcito ha sido la compañía: una de mis mejores amigas, que ha hecho honor a su apelativo de "Diosa de la emoción". Lo tengo que contar: en un momento de la peli me han sorprendido sus lágrimas de emoción ante una situación sentimental de los personajes. Ets genial!

1 comentario:

laamanteceleste dijo...

Uauuuuuu...estas cosas es que parecen mentira. Te explico: cuando te dejé el útlimo comentario, entré en tu blog buscando una referencia a esta peli!!! Y ahora vuelvo y aqui está...

Pues muchas gracias, niña ;-)

Besote.